©Titan Desert by Garmin (Javier Martínez de la Puente)

domingo, 30 de julio de 2017

Etapa 6 IRONBIKE 17



Refugio Selleries-Sestriere
84 kms, 2.890 mtrs acumulados.
El temible Chaberton (3131) nos estaba esperando pero antes tocaban las 3996 escaleras del Forte Finestrelle. ETAPON...
La noche fresquita y entre vacas y aullidos creo que de perros, ha sido preciosa, de las que merecen salir de la tienda y poder ver un cielo tan estrellado en un sitio tan especial. Pero ha hecho fresco y sigue el viento que nos persigue toda la semana. Mejor eso que la lluvia.
Desayuno a la intemperie con una vistas de excepción a todo el valle, el jefe de carrera nos ha llamado la atención por desayunar dentro del refugio que no está permitido.
Desde las 8 las salidas y todos teníamos que estar fuera a las 8.45.
Había que preparar luces para una de las cosas que más respeto y que coño...miedo me daban de esta aventura llamada Ironbike, las casi 4000 escaleras. Y era el primer tramo cronometrado del día, menos mal que tengo claro que no voy a arriesgar lo más mínimo y cargarme toda la semana por ganar unos segundos o minutos, me da igual.
Así que aún bajando mejor de lo previsto y sintiendo que no ha sido tan difícil también tengo que reconocer que mi bajada ha sido muy mala, pero es lo que hay, riesgos cero.
Pero impresiona hacerla y más ver cómo bajan algunos entre ellos mi compañero Roberto que ha hecho el bestia.
Desde ahí, tocaba un enlace largo hasta el Chaberton con dos telecabinas por medio, con zonas de continuo rompepiernas y tampones bestiales a la vez que zonas y sitios preciosos y espectaculares.
Pasamos por zona de alta montaña pero con mucha vocación turística en verano con campos de golf, zonas deportivas, rutas en bici y demás actividades en la naturaleza.



Rodamos juntos, tranquilos pero a buen ritmo  hasta el primer telecabina, se sube hasta un punto más elevado. Rodamos por pistas y paisajes preciosos hasta llegar al 2 telecabina que nos sube desde Sestrieres hasta arriba de las pistas. Y empezamos una bajada de vértigo con un desnivel bestial y mucha pizarra suelta, que con nieve y para esquiar no se nota pero para bajar en bici como que se mueven y deslizan. Me siento muy cómodo y seguro y voy pasando a algunos corredores que van algo más lentos, de la pizarra pasamos a pista rápida, de ahí a sendero más técnico y virado y sigo disfrutando mucho de la bajada, como es la mente que en las escaleras me ha hecho ir tranquilo y no arriesgar y ahora voy como un cohete siguiendo a verlos corredores entre ellos mi compañero Roberto que va desatado.
Al terminar la bajada, larga y exigente como todas aquí, hacemos un tramo de camino-sendero de continuos subes y bajas que nos llevará hasta el avituallamiento y control de la 2 cronometrada en Fenils, previo al ascenso al CHABERTON.
Paramos, comemos, bebemos, recargamos energía, fuerzas, ganas y todo lo que se pueda porque lo que viene por delante ni siquiera lo imaginábamos a pesar de toda la info que teníamos.
Empezamos la subida, que tiene tres fases según el briefing y según la opinión de los buenos, Milton, Pons y demás. 
La primera ciclable, si, con rampas del 15, 18, 22% ,y así hasta que llegamos a la zona de zetas donde la piedra está muy suelta y no hay tracción para los mortales si para los cracks y una fase media de porteo hasta el collado y la final que si tienes piernas y técnica montas.
Que bonito es escribirlo...
Empiezo la subida con unas sensaciones excelentes y a muy buen ritmo, y voy pasando gente, llego a las zetas y entre porteo y montado lo paso y entro en el "plateau" listo para afrontar el pateo gordo. Que barbaridad, la subida está siendo bestial y nos queda...muchísimo.
Cansancio, molestias, y demás "intrusos" aparecen en nuestra cabeza pero toca vencerlos y seguir.
El paisaje es totalmente opuesto al del día del Albergian, donde veíamos cascadas, agua y paisaje excepcional aquí estos piedra y cero vegetación. Voy pensando que en collado, donde dan el agua y que veo a lo lejos se acaba y cuando estoy llegando levanto la cabeza y mira a mi izquierda y veo que todavía hay mucho más que subir. Ufff...
En el collado Roberto me pide que le deje un gel para cuando llegue, y junto a la botellita de agua que nos dan le dejo el gel.
Del collado a la cima del Chaberton, hay casi 500 metros más de desnivel, eso es la diferencia en altura, no la distancia que nos falta, ya nos gustaría.
Está última parte ya voy mucho más cansado y el porteo se me hace más duro, veo bajar a Milton que grita y anima, giras la cabeza, miras abajo y ves a los corredores como hormiguitas subiendo cada uno sufriendo lo suyo.
Roberto está casi al lado y llegamos a la cima juntos, metiéndome presión para que crucemos montados, le digo que me monto cuando quiera, jejejeje, aquí no puede adelantarme o nos vamos montaña abajo.



La sensación de felicidad y satisfacción, por lo llegar arriba unido al paisaje indescriptible que se ve hace que todos se olvide por unos minutos. Paracetamol que todo se detiene, nos damos un abrazo, sonreímos, miramos alrededor, vemos la grandeza del sitio y de lo que hemos hecho. Madre mía...
Nos abrigamos y avituallamiento, claramente, todo lo que hay en la cima ha subido en el helicóptero, menos mal que hacía buen tiempo. Poder tomar, fruta, bollos, agua y Coke allí es un lujazo en toda regla.
Después de esos minutos de euforia efímera, nos vamos para abajo y pienso en por donde hemos subido y si eso se podrá bajar, pero en su mayoría si, hasta el collado, en ese tramo que nos ha llevado unos 30-40 minutos nos encontramos con gente que va buscando su cima entre ellos nuestro compa Chema que aún estando regular con su espalda no se rinde, siempre lo pelea todo y lo da todo hasta el final. Le animamos y le gritamos, como al resto de corredores. Todos somos "héroes"  en un día así.
Desde el collado para abajo hay tramos ciclable y de control técnico pero que disfruto mucho y otros que son imposibles de pasar y pateamos. 
La gente, montañeros, que van subiendo nos gritan, animan y ayudan, se agradecen los ánimos y el apoyo. Al llegar abajo tenemos pista y nos metemos en otro sendero, espectacular y virado que nos lleva a un pueblo superturistico , donde al rodearlo nos metemos en un barranco con actividades multiaventura, que toca hacer a pie en su mayoría pero que es un sitio chulo. Al terminar el barranco pista ancha, con una subida y su bajada para llegar al último telecabina del día, afrontar la subida a Sestrieres que nos han dicho que tiene sorpresa. Con los últimos 14 kms de ellos 8 subiendo con alguna rampas muy muy curiosas.
Antes del telecabina avituallamiento comemos bebemos y para arriba, tenemos 15-20 minutos de sauna porque el el telecabina da el solazo y hace un calor axfisiante, otra prueba más.
Pasamos por encima de varias de las instalaciones que fueron sede de los JJOO de invierno, pista de bosleigh, circuito de biatlon, etc...
Bajamos del telecabina y después de una ligera bajada empezamos a subir primero lentamente, luego unas zetas ya más contundentes y luego varias rampas cortas de 500-1000 metros que con el tute que llevamos se notan.
Por fin llegamos a Sestrieres, increíble etapa, increíble llegada y muy contento con lo realizado.
No puedo asimilarlo todo pero con el paso de los días, cuando vea fotos y vídeos creo que está etapa por todo lo que ha supuesto y por cómo ha sido será uno de los días en bici (y andando) que más me hayan llenado.
Dormimos en el polideportivo de Sestrieres y cenamos en una pizzería que tardan un siglo en servirnos pero no estamos para problemas ni discusiones, nos perdemos el briefing y eso es algo que siempre debes evitar.
Solo queda una más...

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